La primera y más simple asociación se refiere al 0 como nada, lo indeterminado, lo in-existente. Pero al ser previo a todo número alude a la eternidad anterior a la sucesión y al tiempo.
La idea de una nada llena surgió cuando teológicamente se quiso preservar la trascendencia de un Dios único y creador, y se creo en contraposición una nada vacía. La nada llena sólo es nada en cuanto escapa a toda determinación como cosa o ente particular.
El 0 es la potencialidad como raíz oculta de toda manifestación.