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Cuida tu corazón
 
   El corazón, referente de los sentimientos y el amor, es también un órgano clave en el mantenimiento de la vida. Junto al sistema circulatorio se encarga de abastecer a las células de todo el organismo de oxígeno y nutrientes a través de la sangre. Cuidándolo, cuidamos nuestra vida.
 
 
Ejercicio físico para cuidar tu corazón: 5 tareas
 
1. Aumenta tu capacidad aeróbica
   El simple hecho de practicar deporte aeróbico aumenta esta capacidad al elevar el VO2 (máximo máxima cantidad de oxígeno que tu cuerpo puede procesar para obtener energía).
 
   Al principio basta con aumentar el volumen de entrenamiento para mejorar esta capacidad, pero cuando estás en una forma aceptable la única manera es con más intensidad.
 
   La clave entonces es llegar a un 95% de tu máximo (en bici, nadando, corriendo, patinando...) para tratar de "empujarlo" arriba.. Esta intensidad ha de mantenerse varios minutos (4 ó 5) en varias ocasiones durante una de tus sesiones semanales.
 
2. Eleva tu umbral anaeróbico
   Además de mejorar el máximo absoluto, también puedes mejorar el nivel de ese máximo al que puedes trabajar, el llamado umbral anaeróbico. En general elevar el máximo eleva también este parámetro pero puedes hacerlo independientemente trabajando en torno a un 85 a 90% de tus máximas pulsaciones, en haciendo series de 15 a 20 minutos.
 
   Es intenso pero las mejoras son notables aunque si llevas poco tiempo con el deporte es mejor esperar a tener una condición física media.
 
3. Mejora tu condición anaeróbica
   Aunque parezca raro, mejorar tu capacidad anaeróbica también te hace aumentar tu nivel aeróbico, ya que enseñas a tus músculos a funcionar a intensidades supramáximas y esto mejora su eficiencia global.
 
   Las series cortas, de 30" a 90", hechas todo lo fuerte que se pueda inciden en esta cualidad. Son intensidades muy superiores a las del entrenamiento aeróbico y hacen que el cuerpo desarrolle una mayor tolerancia al ácido láctico, generado en estas condiciones.
 
   Esto de paso consigue que te recuperes más rápido después del típico cambio de ritmo fuerte en plena carrera o entrenamiento.
 
4. No descuides tu ritmo de carrera
 
   Si estás preparando una prueba concreta y buscas hacer unos tiempos definidos tienes que trabajar también exactamente a esa intensidad (suponiendo que sea un objetivo alcanzable por ti con tu nivel, no un imposible).
 
   Si corriste la última vez 10 km en 55 minutos y ahora quieres bajar a 50 minutos tienes que hacer parte de tu entrenamiento a 5 minutos por km, así sabrás lo que se siente a este ritmo y verás si estás capacitado para aguantarlo. Sirve igual para nadar, montar en bici, patinar...
 
5. Descansa adecuadamente
 
   Si tu cuerpo no asimila los entrenamientos puedes llegar a un estado de forma peor que el que tenías al principio, así que e punto es tan importante como los demásaunque necesita de los anteriores para tener sentido.
 
   Lo curioso es que a altos niveles son más los atletas que en la relación entrenamiento-descanso hacen un exceso del primero respecto del segundo que los que hacen la proporción correcta de ambos.
 
   Si no te recuperas no puedes hacer las sesiones intensas con toda tu capacidad y así, poco a poco, vas perdiendo capacidad de llevar una intensidad elevada y motivación, pudiendo llegar a caer en el peligroso sobreentrenamiento.
 
   Incluso los profesionales tienen un periodo de cinco a ocho semanas por año con bajísimas intensidades y un escaso volumen de entrenamiento. Eso les permite afrontar la temporada regenerados.
 
   Tú como aficionado debes descansar uno o dos días por semana y relajarte en tus vacaciones suponiendo que entrenes más o menos duro todo el año. No tienes por qué parar del todo pero sí abandonar tus exigencias de tiempos y distancias en ese periodo.
 
Fuente: Redaccion Sport Life
 
 
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